Macetas impresas en 3D: qué aguantan, cómo se riegan y cómo elegir la tuya

Maceta Boru en color azul translúcido, impresa en 3D con filamento reciclado

Si has llegado aquí buscando macetas impresas en 3D, probablemente tengas una duda razonable: ¿son macetas de verdad o son objetos bonitos que no aguantan una planta? Es una buena pregunta y merece una respuesta honesta, incluidas las partes que no nos favorecen.

Llevamos años imprimiendo las nuestras en el estudio, en Las Rozas. Esto es lo que hemos aprendido.

Varias macetas BORU impresas en 3D en distintos colores, agrupadas
Macetas BORU salidas de nuestras impresoras. El color es el del propio filamento: no van pintadas.

¿Aguantan el agua?

Sí, y esto es más importante de lo que parece. Nuestras macetas se imprimen en plástico reciclado: PETG en los colores translúcidos y PLA en los opacos. Ninguno de los dos absorbe agua como lo haría el barro. En las piezas de pared cerrada, como la BORU, las capas quedan soldadas entre sí y la pieza es estanca: contiene el agua en lugar de filtrarla.

Y eso, según el modelo, cambia cómo se riega.

El drenaje: en una lo eliges tú, en la otra viene de serie

Aquí está la parte que casi nadie cuenta, y es la que más nos preguntan en las ferias. No todas nuestras piezas drenan igual, y no es un descuido: es consecuencia directa de la forma de cada una.

Maceta BORU impresa en 3D con plástico reciclado, con planta
BORU. Pared cerrada. Tres agujeros en la base la convierten en maceta.
Maceta TRENZA impresa en 3D, con la superficie trenzada abierta
TRENZA. El propio trenzado deja pasar el agua: drena tal cual sale de la impresora.

La BORU sale cerrada. No lleva agujeros de drenaje porque los agujeros no se imprimen: se hacen a mano, con una broca, en la base. Los hacemos nosotros si nos lo dices al pedir, o los puedes hacer tú en casa cuando quieras (son tres, y con una broca fina y sin prisa salen bien). Esa es toda la diferencia entre la maceta BORU y el organizador BORU: tres agujeros.

La TRENZA drena sola. Su superficie trenzada está abierta de arriba abajo, así que el agua sale por el propio dibujo de la pieza. No hay que taladrarla ni pedirla de ninguna manera concreta: la misma pieza, sin tocarle nada, sirve de maceta o de organizador. Por eso está en las dos secciones de la tienda.

En los dos casos vas a querer un plato debajo.

Si tienes una BORU sin taladrar y quieres plantar directamente

Se puede, pero con cuidado: una maceta cerrada retiene el agua en el fondo, y la raíz que se queda ahí abajo se pudre. No es cosa de la impresión 3D, le pasa igual a cualquier maceta de cerámica sin agujero. Tres opciones, de más a menos cómoda:

  • Deja la planta en su maceta de vivero y métela dentro. Es lo más limpio y permite sacarla al fregadero para regarla. La BORU hace de cubremacetas.
  • Una capa de árlita o grava de dos o tres dedos antes de la tierra. El agua sobrante baja ahí y la raíz no la toca.
  • El dedo antes de la regadera. Mete el dedo dos centímetros en la tierra y riega solo si está seca. Con una maceta cerrada el exceso no se ve salir por abajo: no hay señal, así que la señal la tienes que buscar tú.

Para cactus y suculentas, que es de lo que más nos preguntan, la primera opción es casi siempre la mejor: son plantas que quieren secarse del todo entre riegos.

¿Y el sol?

Aquí va la parte que no nos favorece, y prefiero decírtela yo a que la descubras en julio.

Nuestras macetas están pensadas para interior. Aguantan bien la luz y la temperatura normal de una casa. Lo que no recomendamos es dejarlas a la intemperie todo el verano en un balcón orientado al sur: la radiación continuada acaba pasando factura a cualquier plástico, y el nuestro también.

Si la pieza es de PLA reciclado, que usamos en algunos modelos por su definición de detalle, la regla es más estricta todavía: nada de sol directo prolongado, nada de dejarla dentro de un coche cerrado, nada de ponerla encima de un radiador. El PLA es precioso y soporta peor el calor. Las dos cosas son verdad.

¿Se rayan? ¿Pierden el color?

No pierden el color, y por una razón concreta: las piezas no están pintadas. El color es el del propio filamento, en toda la masa. Si rascas la superficie, debajo hay exactamente lo mismo. No hay capa que se descascarille ni pintura que se levante en un canto.

Rayarse, como cualquier objeto, se puede rayar. Pero una raya en una pieza impresa se nota mucho menos que en una cerámica esmaltada, porque la superficie ya tiene textura: las líneas de impresión forman un relieve fino que disimula el uso en lugar de exhibirlo.

Qué tamaño elegir

El error más común es comprar una maceta del tamaño de la planta que tienes hoy. Con margen se acierta más.

Macetas BORU pequeñas impresas en 3D en varios colores, alineadas
Las BORU pequeñas, del tamaño de un cactus o un esqueje.

Nuestra maceta BORU, inspirada en una flor de cerezo, viene en tres tamaños que van de 8 a 16 cm de alto y de 10 a 20 cm de diámetro. Como referencia rápida:

  • La pequeña para cactus, esquejes y suculentas, o sobre una mesa de escritorio.
  • La mediana para plantas de interior de porte contenido: potos, sansevierias, peperomias.
  • La grande cuando la maceta tiene que sostener visualmente un rincón, no solo la planta.

Si vas a usar la maceta de vivero por dentro, mide su diámetro superior y busca uno o dos centímetros de holgura. No más: si baila, se ve.

Cómo se limpian

Agua y jabón suave, y un paño. Nada de lavavajillas, porque el calor deforma, y nada de estropajo ni disolventes, porque el abrasivo mata el brillo de la capa. Con eso vuelven a estar como el primer día.

Una cosa más: cómo están hechas

Cada maceta se imprime después de que alguien la pida, no antes. No tenemos almacén ni series esperando a venderse, así que tu pedido tarda unos días más que en una tienda con stock. A cambio, no existe la caja que nadie compra.

El material es plástico reciclado (PETG en los colores translúcidos, PLA en los opacos): plástico que ya se había fabricado una vez y que se ha recuperado y reprocesado en filamento. Y las imprimimos sin materiales de soporte: la forma de cada pieza está diseñada para sostenerse sola mientras se levanta capa a capa, así que no hay estructura auxiliar que retirar y tirar después.

Los agujeros de la BORU, ya lo has leído, se hacen a mano de uno en uno. Somos dos personas y una habitación llena de impresoras: hay pocas cosas aquí que salgan de una máquina y no pasen por nuestras manos antes de llegar a la tuya.

Entonces, ¿te conviene?

Si buscas una maceta para dejar en un balcón al sol todo el año, no. Para eso hay barro cocido y lo hace mejor.

Si buscas una pieza de interior con una forma que no vas a encontrar en otro sitio, ligera, que aguanta el agua, que no pierde el color y que está hecha con plástico que antes fue otra cosa, entonces sí. Y probablemente te dure más de lo que esperas.

Puedes verlas todas en la colección de macetas impresas en 3D. Y si lo que necesitas es una medida o una forma que no está ahí, la diseñamos: es a lo que nos dedicamos el resto del tiempo.

Deja un comentario

Descubre más desde Minarai Design

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo